martes, 10 de septiembre de 2013

Tropicalia


TROPICALIA


La década de los sesenta en Brasil fue cerrada por la más fuerte represión política y militar que sufrieron los grupos de izquierda y opositores desde que Castelo Branco, en 1964, iniciara una sucesión de gobiernos dictatoriales tras deponer de la presidencia a Jango, quien intentaría una serie de reformas sociales y económicas, pretendiendo disminuir las desigualdades. 

La resistencia cultural se manifestó desde los inicios de esta nueva época dictatorial, en la música, el Teatro, en el arte dramático y el Cinema Novo.

Los sesenta fueron para el mundo la época de la protesta, del movimiento hippie, de la guerra fría, de la lucha política y cultural entre los bloques comunista y capitalista en pos de la obtención de nuevos territorios donde implantar su dominio y estilo de vida, su forma de entender el mundo. Como consecuencia cultural de este enfrentamiento, la cultura capitalista encabezada por E.U. extiende su influencia a todos aquellos países donde el dominio comunista no era significativo. Manifestación de esto es la aparición de los ídolos e iconos occidentales como Elvis, The Beatles, Sofía Loren, entre tantos otros.

1967 es un año decisivo en la corta historia del movimiento Tropicalia, en una forma de escapar de los -ismos.  Es el año en que el artista Helio Oticica expone su controvertida instalación Tropicalia, de la cual extraerán los bahianos el nombre del grupo, en el Museo de Arte Moderna do Rio de Janeiro; y es, asimismo, el año en que aparecen en la escena pública y cultural, en el ámbito nacional, dos de los personajes más activos del grupo, Caetano Veloso y Gilberto Gil.
 
La música extranjera influenciaría de manera muy significativa, a través de los tropicalistas, la moderna música popular brasileña, llamada MMPB. La experimentación a la que se sometían bandas inglesas y norteamericanas, incorporando sonidos excéntricos en sus composiciones, instrumentos exóticos, tanto como la documentación musical e introducción en el World Music de los compositores, consiguieron la creación de una propuesta de rock'n roll alternativa que sedujo fácilmente las sensibilidades de aquellos deseosos de nuevas tendencias musicales y formas de expresión. 

La recepción de las propuestas del grupo Tropicalia estaba, entonces, polarizadas. Por un lado recibían la acogida entre grupos de jóvenes que veían en las composiciones y la música de los bahianos una forma de sacudirse de las posturas conservadoras que envolvían los ámbitos de la cultura y sus expresiones; por el otro, se había formado un fuerte frente de anti-tropicalistas que cerraban filas alrededor del MPB entendido hasta ese entonces y procuraban protegerlo de las influencias extranjeras que podrían mermar su espíritu y raíces nacionales.
 

Sin embargo, los tropicalistas, lejos de sentirse intimidados ante la postura política y la del público, multiplican sus apariciones y actividades.




Los tropicalistas se impusieron como misión replantear las estructuras culturales y artísticas del Brasil de entonces para refigurar otras acordes con los tiempos que corrían. Destruyendo las anteriores estructuras, sobre los cimientos que aquellas estructuras dejasen, un proceso de deconstrucción cultural. 




Motivados por un exagerado sentimiento nacionalista iban cerrándose cada vez más en sí mismos, reaccionando ante los avances y evolución natural de la música popular alrededor del mundo.



Apoyados en la teoría antropófaga de Oswald de Andrade, que ve a Brasil como un país de raíces culturales caníbales, vieron en esas influencias extranjeras posibilidades valiosas. 

Los intelectuales brasileños acabaron enajenándose en pro de una determinada militancia política, se mostraron incapaces de ver como natural lo que acontecía en el resto del mundo occidental: la influencia y asimilación de tendencias musicales vanguardistas. Pasaron de largo la inevitable influencia de la música popular extranjera y se cerraron. En consecuencia, la música joven se vuelve conservadora, como dijo Gilberto Gil, contradictoria, puesto que permitía el acceso de influencias extranjeras en todas las artes, menos en la música. 



Gilberto Gil
 

Los tropicalistas planean un ataque que destruyese tanto el sistema cultural de apreciación musical, así como la forma de protesta ya vacua y sin sentido, a través, no sólo de temas y contenido replanteado, sino también de la ambigüedad, del desfase entre música y su contenido esperable, un ataque contra lo establecido.
 
En 1967, Caetano y Gil ya habían presentado las dos primeras canciones tropicalistas, al año siguiente el grupo de bahianos se consolida y lanza su disco-manifiesto Tropicália ou Panis et Circenses. De forma inmediata, la recepción de la propuesta tropicalista quedó bipolarizada. Sus presentaciones a menudo eran abucheadas, mientras algunos sectores comenzaron a apreciar positivamente su música, fue más afortunada la postura que cerraba filas alrededor de la visión tradicionalista del MPB. 


                                                        Caeteano Veloso


En 1968 la Rede Globo inaugura su propio festival, para entonces los festivales de música brasileños, además de convertirse, debido a su altísima sintonía a nivel nacional, en las promotoras y nuevas pasarelas de futuros artistas, habían pasado a funcionar como instrumentos del poder y de la autoridad cultural que decidía qué era bueno o malo, qué era MPB y qué no.

La regeneración tropicalista partía de la provocación que enfrentaba los estamentos, las creencias e instituciones a una reinterpretación producto de esa nueva posibilidad o alternativa, aunque fuera extravagante. Las composiciones instrumentalizadas con guitarras eléctricas, elemento inaceptable para los dogmáticos del MPB, la utilización de sonidos nuevos, hacían sus propuestas improcedentes en los festivales de música brasileños de la segunda mitad de la década. 

La estética del grupo, sus vestimentas y apariencia, también era una provocación hacia ese público burgués de clase media que solía llenar las salas de los festivales. Sin embargo, su ataque al festival iría mucho más allá de la mera exhibición: iría contra las propias estructuras y principios en los que se asientan los eventos de ese tipo, los que tienen en cuenta el papel y posición del artista, del jurado y del público.

¿Cómo podía el arte brasileño hacer frente a la lluvia de información llegada del extranjero, a la influencia del arte pop y del arte de vanguardia, sin dejar de mirar a sí mismos?. 


                                       Os Mutantes
 

El quehacer de Tropicalia creó un metalenguaje musical que pasaba revista a todo lo que se había hecho y se hacía musicalmente en el Brasil y fuera de éste; proponía y mostraba un lenguaje nunca antes visto. Por eso el temple de violenta provocación que revistió siempre al grupo en su lucha, con las ambigüedades propias de toda postura, con las contradicciones de la modernidad, en pos de una desarticulación de las ideologías que en las diversas áreas artísticas pretendían interpretar la realidad nacional. 

El movimiento Tropicalia se distinguía  por la ambigüedad y confusión como forma de crear una atmósfera caótica en donde se podía esperar cualquier resultado. 


 

Antropofagia cultural

ANTROPOFAGIA CULTURAL

La polémica que se produjo y que todavía existe en los campos intelectuales brasileños y latinoamericanos a partir del término "antropofagia", acuñado por el poeta, novelista y dramaturgo Oswald de Andrade (1890-1954).



Desde la abolición de la esclavitud en Brasil en 1888, continuas protestas, producto de la disconformidad y discriminación social-racial-económica, dieron paso a una lucha donde se involucraron los sectores polarizados de la sociedad en ese país.

Uno de los objetivos de esta lucha era  el control, e incluso el derecho de divulgación y acceso a las formas de expresión cultural. El primero de los polos de esa lucha lo conformaron las culturas autóctonas y las afro descendentes, las cuales buscaban espacio para su expresión en un momento de transformación de la sociedad brasileña. Del otro lado estaban aquellos que defendían las normas cultas dominantes, la lengua pública, impregnada por la norma cortesana, que reinaba en el campo de las artes y en el campo político; así como la elite blanca que se había formado entre las bellas artes, el buen gusto, la visión romántica euro centrista del orden y el progreso. 


Este era el clima social, político y cultural en el momento en que el Manifiesto Antropófago nació. Sin embargo, el tono de burla, negativista, irónico y provocador que tuvo el manifiesto en sus principios, fue desarrollándose hasta adquirir un tono más serio y académico. De esta manera para los intelectuales conservadores brasileños, el Manifiesto Antropófago se convirtió en un arma peligrosa.

Suely Rolnik, psicoanalista y profesora de la Universidad Católica de Sao Paulo, afirma: "lo antropofágico es propio del proceso de composición e hibridación de fuerzas/flujos, en el cual se acaba siempre devorando las figuras de realidad objetiva y subjetiva, engendrando otras". 


Leyla Perrone Moisés, escritora ganadora del Premio Jabuti de Literatura, dice "la antropofagia de Oswald de Andrade nos permite superar una ansiedad, acabar con el complejo de inferioridad, (...) y con la admiración beata de la cultura europea".



La propuesta estética que expone Oswald de Andrade en su Manifiesto Antropófago, surge de la reivindicación de lo propio, de lo primitivo de las culturas llamadas bárbaras, que el imperialismo, universal y culto trató de hacer desaparecer, representa para ellos el atraso, el vicio, el error, lo feo y la popularización de lo vulgar. El concepto de antropofagia se opone a esta desaparición y plantea una resistencia intelectual no de forma pasiva, sino simbólicamente agresiva, violenta, en la que se apropie, absorba, todo aquello que representa lo ajeno,  para luego reconstruirlo con una nueva forma, una forma propia.

Michel de Montaigne, filósofo, escritor, humanista, moralista y político francés (1533-1592). En sus ensayos muestra que una de las costumbres de tipo ritual practicadas por los aborígenes latinoamericanos, que más  escandalizó a los conquistadores y posteriormente a la sociedad europea, fue aquella donde  se comían la carne de sus enemigos, el acto antropófago literal y propiamente dicho. Este acto de índole ritual era considerado por el hombre europeo propio de bárbaros e incivilizados. Esta universalidad del hombre europeo responde a una visión que puede afirmarse como "sólo me interesa lo mío", todo lo contrario a lo que expone el Manifiesto antropófago, "sólo me interesa lo que no es mío". 




Montaigne: "No dejo de reconocer la barbarie y el horror que supone el comerse al enemigo, mas sí me sorprende que comprendamos, veamos sus prácticas y seamos ciegos para reconocer las nuestras".




"Cada cual llama barbarie a lo que es ajeno a sus costumbres".

Una de las obras latinoamericanas donde se aprecia la acción de esta estética antropofágica, es cuando Julio Cortázar se come el mito de la muerte de Orfeo. 

Oswald de Andrade propone comerse a la cultura europea, clásica, ajena y universal, para poder así, conseguir un lenguaje propio y distinto, entonces Julio Cortázar lo consigue yendo directamente a la fuente de ese conocimiento europeo, clásico, ajeno y universal: los mitos griegos. 

Desde el punto de vista de la psicología hermenéutica y de las imágenes arquetípicas, conocer los mitos de una sociedad equivale a conocer a la sociedad misma, puesto que en los mitos se encuentran figuras o formas universales del saber y del conocimiento humano. Las conductas humanas pueden corresponder, aunque sea en un nivel simbólico e inconsciente, a ciertos patrones establecidos en los mitos.

Avelina Lesper


AVELINA LESPER

El arte es solo lo que trasciende – entrevista.

http://www.youtube.com/watch?v=z-xoHC6BaUg

Según Avelina:
 
Lo primero que debes de ver en una obra:
Talento
Inteligencia
Dominio de la técnica
Maestría

Sin estas cuatro la obra no es arte.

El Ready Made no es arte, es un ejercicio retorico de un grupo de académicos y burócratas que se han aprovechado de eso para dominar el mercado y los museos.
 
Lo que Avelina llama arte VIP: video, instalación, performance.
El performance tiene un nivel nulo de calidad, sujeto siempre al accidente, improvisación y todo es valido en el supuesto performance.

Se le permitió a la mediocridad ocupar espacios que no merecían.

El arte se ha convertido en un objeto del lujo excéntrico para gente sin cultura.

No hay un criterio institucional, debe de haber un equilibrio.

El curador es un coyote, un vendedor.

Un artista en esta época es un oportunista, antes un artista era alguien que dominaba una técnica.

La gente al asistir a los museos se queda con una experiencia de defraudación, en ves de una experiencia estética.










Opinión personal:

Esto en desacuerdo sobre lo que Avelina dice en relación al arte, por una lado hablando sobre la obra de arte creo que ella se esta enfocando únicamente a la parte estética, y estamos en una época donde una obra  no necesariamente debe ser bella, como lo fue en otra época para ser considerada como pieza de arte. Una obra tiene la capacidad de conmover de distintas formas, lo que Avelina cree que solo en el sentido físico, en cuanto a la técnica.

Una de las ventajas del arte contemporáneo es que el artista puede ser llamado artista, y no solo pintor, escultor, fotógrafo, etc..  y de esta forma realizar trabajo en las distintas disciplinas posibles, utilizando el medio que mejor resuelva lo que se desea hacer. 

Por otro lado creo q el arte no es publico, se dirige a un cierto grupo, el cual comprende la obra de arte.

El ready–made surge para cambiar lo establecido en el arte, el cual trae consigo un discurso, que creo es la parte que Avelina no comprende, no es llevar cualquier objeto al museo, sino lo que se quiere decir con este.

Como en todo existen intereses economicos pero no creo que en todos los casos sea el fin. 

 Daniel Montero 

Avelina Lesper es una férrea atacante de lo que ella llama “el arte conceptual”, para ella Duchamp es una especie de Papa negro.

Sus textos se basan en atacar el arte contemporáneo porque ella no le ve lo artístico a ese tipo de prácticas, al ponerlas siempre en cuestión en relación con la realidad. Para ella, el arte contemporáneo, además de que no es arte, siempre se va a ver superado precisamente por esa realidad.

 “Las primeras acciones que abordaron el sexo fueron las bacanales griegas y las orgias romanas. En el cine hemos visto todo tipo de escenas sexuales de contenido más que explicito y en Internet el sexo se democratizó, cualquiera puede ser actor de su propia película porno y subirla a la red. Entonces ver una fiesta con gente desnuda o alguien que se cose los genitales no aporta novedad ni crea nuevas fantasías, se suma a la cadena de repeticiones que además se queda corta en relación al patrón copiado. Pareciera que entrar en los límites de lo ilícito les atemoriza o les ofende”.

Lo que me interesa de ese tipo de crítica, más allá de lo que piense y o ataque Lésper, es justamente una pregunta por la crítica de arte que está inscrita en lo que ella dice, a saber: ¿cómo hacer una crítica de arte con unas obras que se relacionan íntimamente con la realidad porque los elementos de las obras son sacados literalmente de un contexto real específico? ¿Por dónde tiene que pasar el estatuto de la crítica para poner en cuestión a la obra en relación a dicha realidad? Avelina Lésper descalifica inmediatamente este tipo de prácticas porque, según ella, han perdido completamente su capacidad evocadora, ficción que brinda perfectamente un medio como la pintura figurativa. Prefiere un cuadro como La decapitación de Holofernes de Caravaggio a Los muros baleados de Teresa Margolles porque es mas efectivo, en las diferentes acepciones que la palabra efectivo pueda tener. Para ponerlo en términos deleucianos, Lésper intenta ver siempre los efectos y no los afectos.

La pregunta que me gustaria dejar abierta es precisamente. ¿Como ejercer una critica de arte cuando la realidad esta tan metida en las obras y en algunos casos las obras son sacadas de esa realidad? ¿En esas condiciones, cual puede ser el apartado critico de la critica?

Lo que Lésper hace en lugar de hablar de lo que piensa que debe ser legitimo, es más bien hablar de lo que cree que no se debe hacer con unos “argumentos” (no tiene un marco conceptual claro ni una idea de un proceso histórico en relación a la producción artística) que no reflexionan sobre la obra criticada sino que más bien pone un punto de comparación excéntrico. Sin embargo, y sin darse cuenta, ese tipo de reflexiones a la Lésper sobre “lo que no debe ser” afirma el carácter del deber ser, es decir, al hablar permanentemente mal de Margolles o de Orozco lo que termina haciendo es afirmar la legitimidad de estos artistas en el sistema. 






lunes, 2 de septiembre de 2013

Ian Ruhter

¿ Lo viejo puede ser algo nuevo ?



Ian Ruhter es un fotógrafo que utiliza una técnica fotográfica temprana llamada placa de colodión húmedo que requiere un cuarto oscuro portátil ya que las imágenes deben ser desarrolladas, mientras que la placa está mojada. Así que todo el proceso toma menos de quince minutos.




Insatisfecho con las cámaras digitales y la homogeneidad de la fotografía en general, Ruhter se dedica a este método histórico. Convirtió un camión de reparto en una cámara gigante y ha estado conduciendo alrededor de los EU. fotografiando y entrevistando a una amplia gama de personas de lo que él llama el proyecto Sueño Americano.
 










Modernismo y Posmodernismo

MODERNISMO Y POSMODERNISMO
Principales diferencias

Modernismo:                                       
Industrial                                            
Hedonismo de élite                            
Igualdad             
Primacía de la producción en serie  
Universal    
Gusto elitista   
Novedad                                
Ideológico
Homogéneo                                     
Politización 
Negación del pasado y la tradición                                          
Represivo                                           
Desequilibrio                                                  
Revolucionario                                          
Desacralización                                  
Culto a la razón y al progreso          
Arte como motor y vector              
Rechazo de la tradición y lo local      
Exclusivo                     
Creación de nuevos estilos              
Unidimensional                                    
Excluyente
Ruptura
Discontinuidad

Posmodernismo:
Postindustrial
Hedonismo de masas
Libertad
Primacía del saber teórico

Individual
Extremista
Gusto público
Psicológico
Heterogéneo
Comunicación
Permisivo
Equilibrio
Retorno a lo sagrado
Renovación espiritual y neo misticismo
Producción de lo idéntico, el estereotipo y la repetición.
Retomo de la tradición y lo local
Inclusivo
Integración de todos los estilos
Multidimensional
Incluyente




La era del vacío – de Gilles Lipovetsky

 LA ERA DEL VACIÓ 
El individualismo contemporáneo.
(pp. 79-135)



–  La cultura antinómica.


El capitalismo está desgarrado por una crisis cultural profunda ( modernismo ), esa nueva lógica artística a base de rupturas y discontinuidades, que se basa en la negación de la tradición, en el culto a la novedad y el cambio.

Octavio Paz: “ El modernismo es una especie de autodestrucción creadora, el arte moderno no es sólo el hijo de la edad crítica, sino el crítico de sí mismo “. 

La negación ha perdido su poder creativo, los artistas no hacen mas que reproducir y plagiar los grandes descubrimientos del primer tercio de siglo. Daniel Bell denomina el postmodernismo como la fase de declive de la creatividad artística cuyo único resorte es la explotación extremista de los principios modernistas. 

El marasmo posmoderno es el resultado de la hipertrofia de una cultura cuyo objetivo es la negación de cualquier orden establecida.

Los innovadores artísticos de la segunda mitad del siglo XIX y del XX preconizarán, inspirándose en el romanticismo, valores fundados en la exaltación del yo, en la autenticidad y el placer. La cultura modernista es por excelencia una cultura de la personalidad, tiene por el centro el yo. 
 
La sociedad burguesa introducía un individualismo radical en el ámbito económico y estatal dispuesta a suprimir todas las relaciones sociales tradicionales, tenía las experiencias del individualismo moderno en el ámbito de la cultura.

La aparición del consumo de masas en Estados Unidos en los años 20‘s, lo que convirtió el hedonismo en el comportamiento general en la vida corriente, ahí reside la gran revolución cultural de las sociedades modernas. 
 

La sociedad moderna ya no tiene un carácter homogéneo y se presenta como la articulación compleja de tres ordenes: el económico, el régimen político y la cultura.  
Cada uno obedece a un principio axial diferente. 

1. Orden tecno-económico o estructura social: Regido por la racionalidad funcional, es decir, la utilidad, la productividad. 
2. La esfera del poder y de la justicia social, igualdad en cuanto a medios y  resultados.
 
Todo ello produce una disyunción, una tensión estructural entre tres ordenes basados en lógicas antinómicas: el hedonismo, la eficacia y la igualdad. Renuncia a considerar el capitalismo moderno como un todo unificado.
 

Daniel Bell: El análisis del modernismo debe apoyarse en dos principios solidarios:
 
El arte moderno definido como expresión del yo y rebelión contra todos los estilos es antinómico con las normas cardinales de la sociedad, la eficacia y la igualdad. Por el hecho mismo de esa discordancia es inútil querer dar cuenta de la naturaleza del modernismo en términos de reflejo social o económico. 
  “ La aspiración del modernismo es la composición pura “ Kandinsky.

El modernismo es vector de la individualización y de la circulación continua de la cultura, instrumento de exploración de nuevos materiales, de nuevas significaciones y combinaciones. 
 

El modernismo artístico no introduce una ruptura absoluta en la cultura, perfecciona con la fiebre revolucionaria, la lógica del mundo individualista. Si los artistas modernos están al servicio de una sociedad democrática lo hacen adoptando la vía de la ruptura radical, la vía extremista, la de las revoluciones políticas modernas. 

Las analogías entre proceso revolucionario y proceso modernista son manifiestas: idénticas voluntad de instruir un corte brutal e irreversible entre el pasado y el presente. El modernismo no es la reproducción del orden de la mercancía como tampoco la Revolución francesa fue una revolución burguesa.
 
Daniel Bell: La cultura moderna es anti burguesa, es revolucionaria, de esencia democrática, inseparable de la significación imaginaria central, del individuo libre y autosuficiente.
 
Duchamp: En el momento en que el arte se hace consumo–político, ya no tiene unidad, coexisten en el tendencias adversas. No es partiendo de la unidad científica y técnica del mundo industrial como podremos elucidar la multridireccionalidad del arte moderno.
 
El código de lo moderno es el instrumento del que se ha dotado la sociedad individualista para conjugar la sedentariedad, la repetición, la unidad, la fidelidad a los maestros y a uno mismo, con vistas a una cultura libre, cinética y plural.
 
La preeminencia concebida al individuo en relación a la colectividad y cuyo principal efecto será la desvalorización de lo instruido, el principio del modelo sea cual sea. Ideología individualista que no puede reducirse a la competencia por la legitimidad cultural: No es ni la voluntad de originalidad, ni la oblación de distinguirse lo que explican las grandes rupturas modernistas.
 
  – Modernismo y cultura abierta.


En las artes plásticas el eclipse de la distancia corresponde a la destrucción del espacio escenográfico euclidiano, profundo y homogéneo, construido por planos seleccionados por un contenido y un continente ante un espectador inmóvil mantenido a cierta distancia.
 
“ En las obras modernas ya no se contempla un objeto alejado, el observador esta en el interior del espacio “  Futuristas.
 
Las investigaciones de los modernos tuvieron por objeto y efecto el sumergir al espectador en un universo de sensaciones, de tenciones y de desorientación. Es así como opera el sistema de distancia. Un arte individualista liberado del cualquier convención estética y por ello requiere el equivalente de un suplemento de instrucciones.
 
Con el arte moderno ya no hay espectador privilegiado, la obra plástica ya no tiene que  ser contemplada desde un punto de vista determinado, el observador se a dinamizado, es un punto de referencia móvil. La percepción estética exige del observador un recorrido, un desplazamiento imaginario o real por el que la obra es recompuesta en función de las referencias y asociaciones propias del observador. Estableciendo una primera forma de participación sistemática, el observador es llamado a colaborar con la obra del creador. 
 
La logia profunda del modernismo por mas que sea revolucionaria, sigue siendo isomorfa a la de la sociedad posmoderna, participativa, fluida, narcista.
 

Con la regla de decirlo todo y de las asociaciones libres, con el silencio del analista y la transferencia, la relación clínica se liberaliza y se introduce en la orbita flexible de la personalización.
 
En el arte moderno lo esencial y lo anecdótico son tratados idénticamente y todos los temas se vuelven legítimos, asimos todas las escorias humanas se ven recicladas en la dimensión antropológica, todo habla, el sentido y el sinsentido dejan de ser antinómicos y jerarquizan conforme al trabajo de la igualdad.

 
  – Consumo y hedonismo.

Se acabó la gran fase del modernismo. Hoy la vanguardia ha perdido su virtud provocativa, ya no se produce tensión entre los artistas innovadores y el público porque ya nadie defiende el orden y la tradición. La masa cultural ha institucionalizado la rebelión modernista.
 
Para Daniel Bell el momento en que la vanguardia ya no suscita indagación en que las búsquedas innovadoras son legitimas, en que el placer y el estímulo de los sentidos se convierte en los valores dominantes de la vida corriente. El postmodernismo aparece como la democratización del hedonismo, la consagración generalizada de lo nuevo , el triunfo de la anti-moral y del anti institucionalismo. El fin del divorcio entre los valores de la esfera artística y los de lo cotidiano.
 
El postmodernismo significa asimismo advenimiento de una cultura extremista que lleva la lógica del modernismo hasta sus limites mas extremos, radicalismo cultural y político, hedonismo exacerbado, revuelta estudiantil, contra cultura, moda de drogas, liberación sexual, películas y publicaciones porno–pop, aumento de violencia y de crueldad en los espectáculos, la cultura cotidiana incorpora la libertad, el placer y el sexo.  
 
La verdadera revolución de la sociedad moderna se produjo en el curso de los años veinte cuando la producción de masa y un fuerte consumo empezaron a transformar la vida de la clase media.
 
La era del consumo no solo descalifico la ética protestante sino que liquido el valor y existencia de las costumbres y tradiciones, produjo una cultura nacional de hecho internacional en base a la solicitud de necesidades e informaciones. Arrancó al individuo de su tierra natal y más aún de la estabilidad de la vida cotidiana, del estilismo inmemorial de las relaciones con los objetos, los otros, el cuerpo y uno mismo. El consumo es un proceso que funciona por la seducción, los individuos adoptan sin dudarlo los objetos, las modas, las formulas del ocio elaboradas por las organizaciones especializadas pero a su aire, aceptando eso pero no eso otro, combinado libremente los elementos programados.

El consumo de masas: La oferta abismal del consumo exacerba el deseo de ser íntegramente uno mismo y de gozar de la vida, transforma a cada uno en un operador permanente de selección y combinación libre. 

La sociedad de consumo no puede reducirse a la estimulación de las necesidades y al hedonismo, es inseparable de la profusión de informaciones, la cultura mass-mediática, de la solicitud comunicacional.
 
El modernismo, no es mas que eso, un momento histórico complejo que se rodena alrededor de las lógicas antinómicas, una rígida, uniforme, coercitiva, otra flexible, opcional, seductora. lógica disciplinaria y jerárquica.

Se denomina Sociedad posmoderna  a la inversión de esa organización dominante, en el momento en que las sociedades occidentales tienden cada vez más a rechazar las estructuras uniformes y a generalizar los sistemas personalizados a base de solicitaciones, opciones, comunicación, información, descentralización, participación. La Edad posmoderna en ese sentido, no es en absoluto la edad paroxística libidinal y pulsional de modernismo; más bien  sería al revés, el tiempo posmoderno es la fase cool y desencantada del modernismo, la tendencia a la humanización a medida que la sociedad, el desarrollo de la estructuras fluidas moduladas en función del individuo y de sus deseos, la neutralización de los conflictos de clase, la disipación del imaginario revolucionario, la apatía creciente, la de substanciación narcisista, la reinvestidura cool del pasado. 

Así como el modernismo artístico resulto una manifestación de igualdad y libertad, así la sociedad posmoderna, al convertir en modo dominante el proceso de personalización; la propia religión ha sido arrastrada por el proceso de personalización.

Las reivindicaciones de los grupos siguen formuladas en términos de ideal de justicia, igualdad y reconocimientos social, es una razón del deseo de vivir más libremente por lo que encuentran una audiencia de masa verdadera.

El posmodernismo tiene tendencia a afirmar el equilibrio, la escala humana, el entorno a un mismo, aunque sea cierto que coexiste con los movimientos duros y extremistas. El posmodernismo es sincrético a la vez cool y hard, convivencial y vació, psi y maximalista, una vez más se trata de cohabitación de los contrarios que caracteriza nuestro tiempo. 

- Agotamiento de la vanguardia.
 
El arte imita las innovaciones del pasado, añadiéndose mas violencia, crueldad y ruido.

Daniel Bell: el arte pierde toda mesura, niega las fronteras del arte y de la vida, rechaza la distancia entre espectador y el acontecimiento, al acecho del efecto inmediato.
 
Arte y Artista ya no buscan la invención de lenguajes en ruptura, son más bien subjetivas, artesanales u obsesivas y abandonan la búsqueda pura de lo nuevo. Posmodernismo en el sentido en que ya no se trata de crear un nuevo estilo sino de integrar todos los estilos incluidos los más modernos. 
 

De este modo el posmodernismo obedece al mismo destino que nuestras sociedades abierta, posrevolucionarias, cuyo objetivo es aumentar sin cesar la posibilidades individuales de elección y de combinación. 
 

A principio del siglo el arte era revolucionario y la sociedad conservadora; esa situación se fue invirtiendo con el anquilosamiento de la vanguardia y los trastornos de la sociedad engendrados por el proceso de personalización. En la actualidad de la sociedad, las costumbres, el mismo individuo se cambian mas deprisa, mas profundamente que la vanguardia.
 
De ahora en adelante el arte integra todo el museo imaginario, legitima la memoria, trata con igualdad el pasado y el presente, hace cohabitar sin contradicciones todos los estilos. El posmodernismo se define por el proceso de abertura, por la ampliación de las fronteras.
 
El posmodernismo solo es una ruptura superficial, culmina el reciclaje democrático del arte, continúa el trabajo de reabsorción de la distancia artística, lleva a su extremo el proceso de personalización de la obra  abierta, fagocitando todos los estilos, autorizando las construcciones mas dispares, desestabilizando la definición del arte moderno.
 
El movimiento posmoderno sigue inscribiéndose en el devenir democrático e individualista del arte.
 
" Hay que ser absolutamente modernos, absolutamente uno mismo".
 
El arte de la vanguardia o de la trans-vanguardia esta determinado por la misma lógica del vacío, la moda y el marketing. Mientras que el arte oficial se deja llevar por el proceso de personalización y democratización, la aspiración de los individuos a la creación artística crece paralelamente.
 
El posmodernismo no significa solo el declive de la vanguardia sino la diseminación y multiplicación de centros y voluntades artísticas.


 
Mautizio Catelan