AVELINA LESPER
El arte es solo lo que trasciende – entrevista.
http://www.youtube.com/watch?v=z-xoHC6BaUg
Según Avelina:
Lo primero que debes de ver en una obra:
Talento
Inteligencia
Dominio de la técnica
Maestría
Sin estas cuatro la obra no es arte.
El Ready Made no es arte, es un ejercicio retorico de un grupo de académicos y burócratas que se han aprovechado de eso para dominar el mercado y los museos.
Lo que Avelina llama arte VIP: video, instalación, performance.
El performance tiene un nivel nulo de calidad, sujeto siempre al accidente, improvisación y todo es valido en el supuesto performance.
Se le permitió a la mediocridad ocupar espacios que no merecían.
El arte se ha convertido en un objeto del lujo excéntrico para gente sin cultura.
No hay un criterio institucional, debe de haber un equilibrio.
El curador es un coyote, un vendedor.
Un artista en esta época es un oportunista, antes un artista era alguien que dominaba una técnica.
La gente al asistir a los museos se queda con una experiencia de defraudación, en ves de una experiencia estética.
Opinión personal:
Esto en desacuerdo sobre lo que Avelina dice en relación al arte, por una lado hablando sobre la obra de arte creo que ella se esta enfocando únicamente a la parte estética, y estamos en una época donde una obra no necesariamente debe ser bella, como lo fue en otra época para ser considerada como pieza de arte. Una obra tiene la capacidad de conmover de distintas formas, lo que Avelina cree que solo en el sentido físico, en cuanto a la técnica.
Una de las ventajas del arte contemporáneo es que el artista puede ser llamado artista, y no solo pintor, escultor, fotógrafo, etc.. y de esta forma realizar trabajo en las distintas disciplinas posibles, utilizando el medio que mejor resuelva lo que se desea hacer.
Por otro lado creo q el arte no es publico, se dirige a un cierto grupo, el cual comprende la obra de arte.
El ready–made surge para cambiar lo establecido en el arte, el cual trae consigo un discurso, que creo es la parte que Avelina no comprende, no es llevar cualquier objeto al museo, sino lo que se quiere decir con este.
Como en todo existen intereses economicos pero no creo que en todos los casos sea el fin.
Daniel Montero
Avelina Lesper es una férrea atacante de lo que ella llama “el arte conceptual”, para ella Duchamp es una especie de Papa negro.
Sus textos se basan en atacar el arte contemporáneo porque ella no le ve lo artístico a ese tipo de prácticas, al ponerlas siempre en cuestión en
relación con la realidad. Para ella, el arte contemporáneo, además de
que no es arte,
siempre se va a ver superado precisamente por esa realidad.
“Las primeras acciones que abordaron el sexo fueron las bacanales
griegas y las orgias romanas. En el cine hemos visto todo tipo de
escenas sexuales de contenido más que explicito y en Internet el sexo se
democratizó, cualquiera puede ser actor de su propia película porno y
subirla a la red. Entonces ver una fiesta con gente desnuda o alguien
que se cose los genitales no aporta novedad ni crea nuevas fantasías, se
suma a la cadena de repeticiones que además se queda corta en relación
al patrón copiado. Pareciera que entrar en los límites de lo ilícito les
atemoriza o les ofende”.
Lo que me interesa de ese tipo de crítica, más allá de lo que piense y o
ataque Lésper, es justamente una pregunta por la crítica de arte que
está inscrita en lo que ella dice, a saber: ¿cómo hacer una crítica de
arte con unas obras que se relacionan íntimamente con la realidad porque
los elementos de las obras son sacados literalmente de un contexto real
específico? ¿Por dónde tiene que pasar el estatuto de la crítica para
poner en cuestión a la obra en relación a dicha realidad? Avelina Lésper
descalifica inmediatamente este tipo de prácticas porque, según ella,
han perdido completamente su capacidad evocadora, ficción que brinda
perfectamente un medio como la pintura figurativa. Prefiere un cuadro
como La decapitación de Holofernes de Caravaggio a Los muros baleados de
Teresa Margolles porque es mas efectivo, en las diferentes acepciones que la palabra efectivo pueda tener. Para ponerlo en términos deleucianos, Lésper intenta ver siempre los efectos y no los afectos.
La pregunta que me gustaria dejar abierta es precisamente. ¿Como ejercer una critica de arte cuando la realidad esta tan metida en las obras y en algunos casos las obras son sacadas de esa realidad? ¿En esas condiciones, cual puede ser el apartado critico de la critica?
Lo que Lésper hace en lugar de hablar de lo que piensa que debe ser legitimo, es más bien hablar de lo
que cree que no se debe hacer con unos “argumentos” (no tiene un marco
conceptual claro ni una idea de un proceso histórico en relación a la
producción artística) que no reflexionan sobre la obra criticada sino
que más bien pone un punto de comparación excéntrico. Sin embargo, y sin
darse cuenta, ese tipo de reflexiones a la Lésper sobre “lo que no debe ser” afirma el carácter del deber ser,
es decir, al hablar permanentemente mal de Margolles o de Orozco lo que
termina haciendo es afirmar la legitimidad de estos artistas en el
sistema.






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