martes, 10 de septiembre de 2013

Tropicalia


TROPICALIA


La década de los sesenta en Brasil fue cerrada por la más fuerte represión política y militar que sufrieron los grupos de izquierda y opositores desde que Castelo Branco, en 1964, iniciara una sucesión de gobiernos dictatoriales tras deponer de la presidencia a Jango, quien intentaría una serie de reformas sociales y económicas, pretendiendo disminuir las desigualdades. 

La resistencia cultural se manifestó desde los inicios de esta nueva época dictatorial, en la música, el Teatro, en el arte dramático y el Cinema Novo.

Los sesenta fueron para el mundo la época de la protesta, del movimiento hippie, de la guerra fría, de la lucha política y cultural entre los bloques comunista y capitalista en pos de la obtención de nuevos territorios donde implantar su dominio y estilo de vida, su forma de entender el mundo. Como consecuencia cultural de este enfrentamiento, la cultura capitalista encabezada por E.U. extiende su influencia a todos aquellos países donde el dominio comunista no era significativo. Manifestación de esto es la aparición de los ídolos e iconos occidentales como Elvis, The Beatles, Sofía Loren, entre tantos otros.

1967 es un año decisivo en la corta historia del movimiento Tropicalia, en una forma de escapar de los -ismos.  Es el año en que el artista Helio Oticica expone su controvertida instalación Tropicalia, de la cual extraerán los bahianos el nombre del grupo, en el Museo de Arte Moderna do Rio de Janeiro; y es, asimismo, el año en que aparecen en la escena pública y cultural, en el ámbito nacional, dos de los personajes más activos del grupo, Caetano Veloso y Gilberto Gil.
 
La música extranjera influenciaría de manera muy significativa, a través de los tropicalistas, la moderna música popular brasileña, llamada MMPB. La experimentación a la que se sometían bandas inglesas y norteamericanas, incorporando sonidos excéntricos en sus composiciones, instrumentos exóticos, tanto como la documentación musical e introducción en el World Music de los compositores, consiguieron la creación de una propuesta de rock'n roll alternativa que sedujo fácilmente las sensibilidades de aquellos deseosos de nuevas tendencias musicales y formas de expresión. 

La recepción de las propuestas del grupo Tropicalia estaba, entonces, polarizadas. Por un lado recibían la acogida entre grupos de jóvenes que veían en las composiciones y la música de los bahianos una forma de sacudirse de las posturas conservadoras que envolvían los ámbitos de la cultura y sus expresiones; por el otro, se había formado un fuerte frente de anti-tropicalistas que cerraban filas alrededor del MPB entendido hasta ese entonces y procuraban protegerlo de las influencias extranjeras que podrían mermar su espíritu y raíces nacionales.
 

Sin embargo, los tropicalistas, lejos de sentirse intimidados ante la postura política y la del público, multiplican sus apariciones y actividades.




Los tropicalistas se impusieron como misión replantear las estructuras culturales y artísticas del Brasil de entonces para refigurar otras acordes con los tiempos que corrían. Destruyendo las anteriores estructuras, sobre los cimientos que aquellas estructuras dejasen, un proceso de deconstrucción cultural. 




Motivados por un exagerado sentimiento nacionalista iban cerrándose cada vez más en sí mismos, reaccionando ante los avances y evolución natural de la música popular alrededor del mundo.



Apoyados en la teoría antropófaga de Oswald de Andrade, que ve a Brasil como un país de raíces culturales caníbales, vieron en esas influencias extranjeras posibilidades valiosas. 

Los intelectuales brasileños acabaron enajenándose en pro de una determinada militancia política, se mostraron incapaces de ver como natural lo que acontecía en el resto del mundo occidental: la influencia y asimilación de tendencias musicales vanguardistas. Pasaron de largo la inevitable influencia de la música popular extranjera y se cerraron. En consecuencia, la música joven se vuelve conservadora, como dijo Gilberto Gil, contradictoria, puesto que permitía el acceso de influencias extranjeras en todas las artes, menos en la música. 



Gilberto Gil
 

Los tropicalistas planean un ataque que destruyese tanto el sistema cultural de apreciación musical, así como la forma de protesta ya vacua y sin sentido, a través, no sólo de temas y contenido replanteado, sino también de la ambigüedad, del desfase entre música y su contenido esperable, un ataque contra lo establecido.
 
En 1967, Caetano y Gil ya habían presentado las dos primeras canciones tropicalistas, al año siguiente el grupo de bahianos se consolida y lanza su disco-manifiesto Tropicália ou Panis et Circenses. De forma inmediata, la recepción de la propuesta tropicalista quedó bipolarizada. Sus presentaciones a menudo eran abucheadas, mientras algunos sectores comenzaron a apreciar positivamente su música, fue más afortunada la postura que cerraba filas alrededor de la visión tradicionalista del MPB. 


                                                        Caeteano Veloso


En 1968 la Rede Globo inaugura su propio festival, para entonces los festivales de música brasileños, además de convertirse, debido a su altísima sintonía a nivel nacional, en las promotoras y nuevas pasarelas de futuros artistas, habían pasado a funcionar como instrumentos del poder y de la autoridad cultural que decidía qué era bueno o malo, qué era MPB y qué no.

La regeneración tropicalista partía de la provocación que enfrentaba los estamentos, las creencias e instituciones a una reinterpretación producto de esa nueva posibilidad o alternativa, aunque fuera extravagante. Las composiciones instrumentalizadas con guitarras eléctricas, elemento inaceptable para los dogmáticos del MPB, la utilización de sonidos nuevos, hacían sus propuestas improcedentes en los festivales de música brasileños de la segunda mitad de la década. 

La estética del grupo, sus vestimentas y apariencia, también era una provocación hacia ese público burgués de clase media que solía llenar las salas de los festivales. Sin embargo, su ataque al festival iría mucho más allá de la mera exhibición: iría contra las propias estructuras y principios en los que se asientan los eventos de ese tipo, los que tienen en cuenta el papel y posición del artista, del jurado y del público.

¿Cómo podía el arte brasileño hacer frente a la lluvia de información llegada del extranjero, a la influencia del arte pop y del arte de vanguardia, sin dejar de mirar a sí mismos?. 


                                       Os Mutantes
 

El quehacer de Tropicalia creó un metalenguaje musical que pasaba revista a todo lo que se había hecho y se hacía musicalmente en el Brasil y fuera de éste; proponía y mostraba un lenguaje nunca antes visto. Por eso el temple de violenta provocación que revistió siempre al grupo en su lucha, con las ambigüedades propias de toda postura, con las contradicciones de la modernidad, en pos de una desarticulación de las ideologías que en las diversas áreas artísticas pretendían interpretar la realidad nacional. 

El movimiento Tropicalia se distinguía  por la ambigüedad y confusión como forma de crear una atmósfera caótica en donde se podía esperar cualquier resultado. 


 

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