TROPICALIA
La década de los sesenta en Brasil fue cerrada por la más fuerte represión política y militar
que sufrieron los grupos de izquierda y opositores desde que Castelo Branco, en 1964, iniciara una sucesión de gobiernos dictatoriales tras deponer de la presidencia a Jango,
quien intentaría una serie de reformas sociales y económicas,
pretendiendo disminuir las desigualdades.
La resistencia cultural se
manifestó desde los inicios de esta nueva época dictatorial, en la música, el Teatro, en el arte dramático y el Cinema Novo.
Los sesenta fueron para el mundo la época de la protesta, del
movimiento hippie, de la guerra fría, de la lucha política y cultural
entre los bloques comunista y capitalista en pos de la obtención de
nuevos territorios donde implantar su dominio y estilo de vida, su forma
de entender el mundo. Como consecuencia cultural de este
enfrentamiento, la cultura capitalista encabezada por E.U. extiende
su influencia a todos aquellos países donde el dominio comunista no era
significativo. Manifestación de esto es la aparición de los ídolos e
iconos occidentales como Elvis, The Beatles, Sofía Loren,
entre tantos otros.
1967 es un año decisivo en la corta historia del movimiento Tropicalia,
en una forma de escapar de los -ismos. Es el año en
que el artista Helio Oticica expone su controvertida instalación Tropicalia,
de la cual extraerán los bahianos el nombre del grupo, en el Museo de
Arte Moderna do Rio de Janeiro; y es, asimismo, el año en que aparecen
en la escena pública y cultural, en el ámbito nacional, dos de los
personajes más activos del grupo, Caetano Veloso y Gilberto Gil.
La música extranjera influenciaría de manera muy significativa, a
través de los tropicalistas, la moderna música popular brasileña,
llamada MMPB. La experimentación a la que se sometían bandas
inglesas y norteamericanas, incorporando sonidos excéntricos en sus
composiciones, instrumentos exóticos, tanto como la documentación
musical e introducción en el World Music de los compositores,
consiguieron la creación de una propuesta de rock'n roll alternativa que
sedujo fácilmente las sensibilidades de aquellos deseosos de nuevas
tendencias musicales y formas de expresión.
La recepción de las propuestas del grupo Tropicalia
estaba, entonces, polarizadas. Por un lado recibían la acogida entre
grupos de jóvenes que veían en las composiciones y la música de los
bahianos una forma de sacudirse de las posturas conservadoras que
envolvían los ámbitos de la cultura y sus expresiones; por el otro, se
había formado un fuerte frente de anti-tropicalistas que cerraban filas
alrededor del MPB entendido hasta ese entonces y procuraban protegerlo
de las influencias extranjeras que podrían mermar su espíritu y raíces
nacionales.
Sin embargo, los tropicalistas, lejos de sentirse intimidados
ante la postura política y la del público, multiplican sus apariciones y
actividades.
Los tropicalistas se impusieron como misión replantear las estructuras culturales y
artísticas del Brasil de entonces para refigurar otras acordes con los
tiempos que corrían. Destruyendo las anteriores
estructuras, sobre los cimientos que
aquellas estructuras dejasen, un proceso de deconstrucción cultural.

Motivados por un exagerado sentimiento nacionalista iban cerrándose cada vez más en sí mismos, reaccionando ante los avances y evolución natural de la música popular alrededor del mundo.
Apoyados en la teoría antropófaga de Oswald de Andrade, que ve a
Brasil como un país de raíces culturales caníbales, vieron en esas influencias extranjeras posibilidades valiosas.
Los
intelectuales brasileños acabaron enajenándose en pro de una determinada
militancia política, se mostraron incapaces de ver como natural lo
que acontecía en el resto del mundo occidental: la influencia y
asimilación de tendencias musicales vanguardistas. Pasaron de
largo la inevitable influencia de la música popular extranjera y se
cerraron. En consecuencia, la música joven se
vuelve conservadora, como dijo Gilberto Gil, contradictoria,
puesto que permitía el acceso de influencias extranjeras en todas las
artes, menos en la música.
Gilberto Gil
Los tropicalistas planean un
ataque que destruyese tanto el sistema cultural de
apreciación musical, así como la forma de protesta ya vacua y sin
sentido, a través, no sólo de temas y contenido replanteado, sino
también de la ambigüedad, del desfase entre música y su contenido
esperable, un ataque contra lo establecido.
En 1967, Caetano y Gil
ya habían presentado las dos primeras canciones tropicalistas, al año siguiente el grupo de bahianos se
consolida y lanza su disco-manifiesto Tropicália ou Panis et Circenses.
De forma inmediata, la recepción de la propuesta tropicalista quedó
bipolarizada. Sus presentaciones a menudo eran abucheadas, mientras
algunos sectores comenzaron a apreciar positivamente su música, fue más
afortunada la postura que cerraba filas alrededor de la visión
tradicionalista del MPB.
Caeteano Veloso
En 1968 la Rede Globo inaugura su propio festival, para entonces los festivales de música brasileños, además de
convertirse, debido a su altísima sintonía a nivel nacional, en las
promotoras y nuevas pasarelas de futuros artistas, habían pasado a funcionar como instrumentos del
poder y de la autoridad cultural que decidía qué era bueno o malo, qué
era MPB y qué no.
La regeneración tropicalista partía de la provocación que
enfrentaba los estamentos, las creencias e instituciones a una
reinterpretación producto de esa nueva posibilidad o alternativa, aunque
fuera extravagante. Las composiciones
instrumentalizadas con guitarras eléctricas, elemento inaceptable para
los dogmáticos del MPB, la utilización de sonidos nuevos, hacían sus
propuestas improcedentes en los festivales de música brasileños de la
segunda mitad de la década.
La estética del grupo, sus
vestimentas y apariencia, también era una provocación hacia ese público
burgués de clase media que solía llenar las salas de los festivales. Sin
embargo, su ataque al festival iría mucho más allá de la mera
exhibición: iría contra las propias estructuras y principios en los que
se asientan los eventos de ese tipo, los que tienen en cuenta el papel y
posición del artista, del jurado y del público.
¿Cómo podía el arte brasileño hacer frente a la lluvia de información
llegada del extranjero, a la influencia del arte pop y
del arte de vanguardia, sin dejar de mirar a sí mismos?.
Os Mutantes
El quehacer de Tropicalia creó un
metalenguaje musical que pasaba revista a todo lo que se había hecho y
se hacía musicalmente en el Brasil y fuera de éste; proponía y mostraba
un lenguaje nunca antes visto. Por eso el temple de violenta provocación
que revistió siempre al grupo en su lucha, con las ambigüedades propias
de toda postura, con las contradicciones de la modernidad, en pos de
una desarticulación de las ideologías que en las diversas áreas
artísticas pretendían interpretar la realidad nacional.
El movimiento
Tropicalia se distinguía por la ambigüedad y confusión como
forma de crear una atmósfera caótica en donde se podía esperar cualquier
resultado.



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